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La España Mágica | Santa María de la Piscina: Un vestigio de las Cruzadas en una ermita de La Rioja

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Las Cruzadas, hoy evocación de un pasado lejano y mítico, siguen presentes en la España contemporánea a través de un legado que ha sobrevivido al paso de los siglos. Un ejemplo notable es la iglesia de Santa María de la Piscina, situada a escasos kilómetros de San Vicente de la Sonsierra en La Rioja. Es un templo románico construido en el siglo XII sobre un collado, un edificio de impresionante belleza restaurado en 1975. Sus orígenes se remontan a la época del infante Ramiro Sánchez, hijo bastardo de un rey de Navarra, desheredado por una conspiración y, según la leyenda, casado con una de las hijas del Cid. En su testamento, dictado en 1110 en San Pedro de Cardeña, Ramiro

 expresó su voluntad de que se construyese una ermita dedicada a la Virgen María. En ella, se depositarían una talla de piedra de la Madre de Dios y el Lignum Crucis que se trajo de Jerusalén durante su combate contra los sarracenos en las Cruzadas. La edificación se concluyó en 1136 y la iglesia fue consagrada por el obispo de Calahorra.

Tanto la estatua de la Virgen como el fragmento de la Cruz de Cristo habían sido hallados por el infante Ramiro junto a la Piscina Probática del Templo de Jerusalén, mencionada en el ‘Libro de los Reyes’. Según la tradición, la Piscina tenía aguas milagrosas que sanaban a los enfermos. Es el mismo lugar en el que Jesucristo curó a un paralítico, según el Evangelio de San Juan.

En su testamento, Ramiro Sánchez dispuso también la creación de la Casa de la Divisa de la Piscina, estableciendo como condición para formar parte de la hermandad la nobleza de sangre. «Nadie entrará en mi divisa que proceda de moros ni tampoco admitirá a los hijos espurios, ni a los villanos. Sólo admitirá a los de nuestro linaje», señalaba Ramiro.

A partir de aquí, la realidad se confunde con el mito porque los signos en sus muros y capiteles propician diversas interpretaciones que subrayan el carácter mágico del emplazamiento de la ermita, que le levantó sobre un poblado que ya existía en el siglo X y del que se conservan los restos. El poblado se abandonó tras la construcción del templo y sus habitantes se fueron a vivir a Peciña, una aldea muy cercana. Peciña significa concha, símbolo que figura en el escudo de Santa María y que probablemente hace alusión a los peregrinos que pasaban para llegar a Santiago de Compostela.

A pocos metros de la iglesia, hay una necrópolis con más de 50 tumbas horadadas en la roca. Y también se puede observar una pileta circular excavada en la piedra que al parecer servía como pila bautismal. Es posible que los habitantes del poblado creyeran que sus aguas tenían milagrosas propiedades curativas. Y también existe otra cavidad que era utilizada para lavar a los muertos.

El templo está construido con sillería, tiene una bóveda de cañón con arcos, un ábside y una planta rectangular que reproduce la Piscina Probática. Por su abandono durante muchos siglos, Santa María ha conservado las características del más puro estilo románico.

Al igual que en San Pedro de Cervatos, hay que fijarse en los canecillos de sus muros. En uno de ellos, hay representado un perro atado que simboliza los pecados de la envidia y la avaricia. Otra figura es la de un hombre con un brazo en la cintura, que probablemente alude a un juglar. En el ábside, se pueden ver parejas abrazadas y un animal monstruoso que está contorsionado, una referencia al castigo del Infierno. También se pueden admirar los bellos capiteles del interior, alusión a escenas bíblicas. En algunos hay figuras de animales con torso humano.

Al parecer, había una pintura de la Piscina Probática en el ábside que el tiempo ha borrado. La Piscina de Jerusalén ya era considerada por los judíos como un enclave milagroso y luego se edificó allí un templo romano a Esculapio. Todo ello da pie a la interpretación de que la ermita riojana pudo ser lugar de peregrinaje de los enfermos para ser curados por la intercesión de Santa María. Una leyenda de la España mágica que se pierde en la noche de los tiempos.

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