domingo, octubre 2, 2022
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Las fórmulas de Valentín Fuster para mejorar la salud cardiovascular de las familias

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Valentín Fuster, presidente de la Asociación Mundial de Cardiología y director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), que trabaja desde 1994 en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York, lo tiene claro: «En 50 años no vamos a poder pagar los impactos de los problemas cardiovasculares de la población». Así lo confirma a ABC la doctora Isabel Carvajal,
directora pedagógica de la Fundación SHE (Sciencie, Health & Education)

Fundación «la Caixa»
, organización sin ánimo de lucro que preside Valentín Fuster, al asegurar que «es imprescindible trabajar en la prevención. La reducción de riesgos en la sociedad disminuye el impacto de las enfermedades cardiovasculares».

Con las miras puestas en este objetivo, desde hace doce años, esta entidad trabaja para formar e informar a los niños de diversas escuelas de nuestro país sobre la importancia de mantener unos buenos hábitos de salud y alimentación para combatir las enfermedades cardiovasculares, «primera causa de mortalidad en el mundo», asegura esta doctora.

El objetivo final es promover un mundo donde los menores, jóvenes y adultos tengan capacidad de actuar positivamente sobre su salud.

Para ello, han creado el programa SI! (Salud Integral) diseñado por biólogos, cardiólogos, bioestadistas… estableciendo un protocolo a seguir desde Educación Infantil hasta Secundaria; es decir, para que niños de 3 a 16 años trabajen en cuatro áreas fundamentales desde el aula: alimentación saludable, vida activa, conocimiento del cuerpo y del corazón y gestión emocional.

Para Isabel Carvajal es importante comenzar con propuestas de concienciación en niños de tan solo tres años debido a su plasticidad cerebral, «lo que permite que la multiplicación de sus neuronas favorezca el aprendizaje de conceptos que, incluso aunque no los analicen, los interiorizan en el cerebro y, posteriormente, a lo largo de su vida los irán recordando». Para conseguirlo, esta fundación ha formado primero a los profesores de los centros a los que se les ha entregado todo el material que incluye recursos como talleres, juegos, cuentos, recetas para cocinar, dibujos animados que visualizan y plasman los contenidos a reforzar… En total son 70 horas de aprendizaje para la salud que ya han recibido 50.000 niños en nuestro país.

«Los profesores —explica— cumplen un papel esencial porque en muchas ocasiones tienen, incluso, un poder de influencia mayor sobre los estudiantes que las propias familias. Aún así, los padres también reciben material para reforzar al máximo lo que los hijos han aprendido en la escuela. Les mandamos menús saludables para que cocinen juntos y la explicación de porqué son buenos, plan de actividades como marchas para caminar y evitar el sedentarismo, multiplicado ahora por el uso de pantallas… El niño aprende por repetición, por motivación y por las experiencias vividas».

«Cuando uno de estos elementos de riesgo entra en los hogares no solo enferma la persona que lo consume, se destroza a la familia entera»

Este programa comenzó en Colombia en 2006 y, posteriormente, se puso en marcha en escuelas de Cataluña, Madrid y Galicia porque sus organizadores vieron los buenos resultados y porque consideran que es importante que los niños tengan estos conocimientos asimilados, «así como la gestión de sus emociones para que cuando lleguen a la juventud sean, además, capaces de decir un rotundo no al alcohol, el tabaco o las drogas. Cuando uno de estos elementos de riesgo entra en los hogares no solo enferma la persona que lo consume, se destroza a la familia entera. En definitiva es importantisimo que desde pequeños sepan cuidarse para que de adultos gocen de buena salud», puntualiza la doctora Carvajal.

Con el objetivo de motivar a los niños en su esfuerzo por mantener buenos hábitos, esta fundación ha organizado recientemente un concurso escolar para que los participantes agrupados por clases y niveles puedan enviar dibujos, vídeos, textos con imágenes o recetas saludables.

Su personaje forma parte de Sésamo Street para concienciar a los niños de los buenos hábitos
Su personaje forma parte de Sésamo Street para concienciar a los niños de los buenos hábitos

Para hacer extensiva la labor de cuidado de la salud y mantener la sostenibilidad del aprendizaje, esta fundación cuenta, además, con otros programas como «50-50″ dirigido a personas de 25 a 50 años. «Esta iniciativa llegó a España desde la Isla de Granada (Caribe) y ya han participado 700 personas en Cataluña y se ha extendido a siete comunidades diferentes. Es increíble el interés de los participantes por cambiar sus hábitos. Vemos cómo dejan de fumar, quedan para realizar caminatas… Es un programa al que asisten cada quince días y dura dos años», matiza Isabel Carvajal.

Pero aquí no acaban las iniciativas. «Hace 6 meses emprendimos el Programa «Healthy Comunity» en el norte de Barcelona, en una localidad con 5.000 habitantes donde hacemos intervenciones en personas de 12 a 85 años con talleres quincenales de cocina y prevención de riesgos cardiovasculares. Esta vez, su duración es de diez años en los que se combina la intervención y el seguimiento».

En último lugar, esta doctora descata también la importante labor del programa «La universidad de la familia» que se ha puesto en marcha con el personal que trabaja en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC). «Esta basada bajo el epígrafe de que la familia se ayuda en equipo, unos a otros, para mejorar. Es una acción conjunta en la que metemos también a los niños pequeños porque, muchas veces, tienen más influencia sobre sus padres y se salen con la suya y eso es lo que queremos en este tema concreto, que el niño sepa decirles lo que es bueno y malo para la salud. Para ello realizarán hasta 24 actividades en familia cada 15 días».

Fuera de nuestras fronteras, en Latinoamérica, «hemos llegado a un acuerdo con Sésamo Street para que en sus dibujos animados cuenten con un nuevo personaje «el doctor Rooster» (en referencia a Valentín Fuster). Cuando Epi y Blas tienen conflictos o dudas siempre acuden a él para que les dé la mejor solución. Es la voz de la inteligencia en este aspecto. Además, Elmo, en vez de comer galletas, devora manzanas. Son mensajes que llegan a 15 millones de niños», conclye isabel Carvajal.

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