martes, septiembre 27, 2022
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No tires la toalla, fomentar la lectura por placer en los adolescentes es posible

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Dice
Yuval Noah Harari
, uno de los pensadores contemporáneos más influyentes, que cuando un adulto cuenta una buena historia siempre hay niños y jóvenes que se sientan a su alrededor a escucharlo; que eso ocurre desde hace miles de años. A su juicio, esas grandes narrativas forman y formarán parte de la esencia de lo que somos como seres humanos y lo único que cambia es el modo en el que una generación se las transmite a la otra. El editor y escritor Paulo Cosín mantiene una postura similar con respecto a la lectura en los jóvenes: no vale cualquiera, el objetivo es aquella que estimule la empatía, la compasión, la creatividad y el diálogo.

‘Uf, misión imposible’, pensarán muchos padres de adolescentes al leer estas líneas.

Y los datos le dan la razón. El último barómetro de la lectura en España señala que más del 70% de los chicos de entre 10 y 14 años leen de forma habitual, pero a los 15 ese porcentaje se desploma. ¿Cómo va a competir un libro que reúna esas características con el imperio de las pantallas y las
redes sociales
?

Paulo Cosín
Paulo Cosín

En ‘Para qué leer’ (Morata), Cosín se enfrenta a este desafío para fomentar la lectura en jóvenes y adolescentes. «Leer es de humanos, nos hace humanos y está al alcance de todos, pero eso requiere oportunidades, motivación y práctica deliberada», especifica en el libro. Las tres claves necesitan la implicación de los adultos, en clase, en casa y en cada eslabón de la cadena del libro. Pero, de nuevo, no vale de cualquier modo. «El verbo ‘leer’, decía Pennac, es como el verbo ‘amar’, no admite el imperativo y lo mismo nos pasa con ‘enseñar’», advierte el director editorial de Morata.

En su lugar, además de que los adolescentes tengan acceso a lo que él denomina bibliodiversidad, hay que conseguir que la lectura conecte con sus intereses: «Tienen muchos. Les interesa, por ejemplo, que les consideren su opinión, no ser manipulados, las relaciones con sus amigos… Dialogar a través de debates sobre temas que les interesan, sobre experiencias que viven otros personajes, reales o ficticios, sobre sus emociones… Funciona, pero requiere tiempo y formación para llevar estas dinámicas al aula».

Leer por placer

Cosín recoge en su libro algunas pistas acerca de cómo fomentar la lectura por placer, como que los chicos tengan la libertad de dejar un título que no les gusta y escoger otro, fomentar las interacciones con otros sobre libros o los incentivos que reflejen el valor de la lectura. A ellos se puede sumar leer en voz alta, porque «invita a compartir no solo la experiencia de la literatura, sino la experiencia de la vida», recoge en ‘Para qué leer’. De este modo, favorece la conversación, «que es el modo en el que los seres humanos construyen la convivencia», remata Cosín.

Portada de 'Para qué leer'
Portada de ‘Para qué leer’

En casa, además de que vean leer a sus progenitores y tengan esa citada bibliodiversidad, el editor apuesta por hablar, por comentar lo que más nos ha atrapado de un libro. El escritor, que también es miembro de la Federación de Gremios de Editores de España, lo explica así: «Es una práctica asentada que leamos cuentos a nuestros hijos cuando son pequeños y llega un momento que dejamos de hacerlo y de compartir nuestras lecturas. Igual que el proverbio, la lectura que no se comparte se pierde. Cuando en el aula nuestros hijos tienen un lugar para el diálogo y el debate, para expresar sus opiniones, y en casa hacemos lo mismo, dialogamos sobre una película, una noticia, un acontecimiento que les interesa, el proceso de cuestionamiento de lo que sucede a su alrededor va desarrollando su pensamiento crítico, sus ganas por saber. Se produce una chispa y la llama no se apaga».


Adolescentes
y jóvenes se pueden acercar a un título porque les interese la trama o porque otros se lo han recomendado, «pero lo importante es que el libro guste -prosigue Cosín-. Su comprensión es subjetiva, no nos llevan a las mismas reflexiones a los distintos lectores, y si lo volvemos a leer en un momento vital diferente, con seguridad la lectura nos provocará algo nuevo. Esto hace más relevante compartir la lectura que nos hará crecer en la comprensión de las emociones de sus personajes y de la de los lectores que las comparten. Recordemos que somos seres socioemocionales».

Cosín hace hincapié en la importancia de no desfallecer pese a las negativas: «Cuando uno vive los beneficios de la lectura y conoce las claves de la persuasión, jamás tira la toalla». A favor de no darse por vencido está que nunca es tarde y la dicha, muy buena. «Puede uno no descubrir nunca que como ser humano tiene esta extraordinaria herramienta a su alcance, pero no desaparece nuestra capacidad, es más, con los años la memoria semántica aumenta», remata el autor.

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