domingo, octubre 2, 2022
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«Para mí también es más importante mi mujer que mis diez hijos. Es lo natural»

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Irene Alonso, autora de ‘Soy una madre normal’, realizó hace unas semanas unas declaraciones en ABC que causaron gran revuelo entre los lectores: «Siempre me ponen verde, pero mi marido es más importante que mis diez hijos». Israel Madrigal, su marido, es quien aporta hoy detalles sobre su relación de pareja y su rol en una familia tan numerosa.

Lo primero de todo mi enhorabuena por esa declaración de amor tan rotunda que Irene te hizo de forma pública en Diálogos de Familia.

Es un sentimiento recíproco. Y natural. Para mí también es más importante mi mujer, es lo primero.

¿Cómo es vuestra relación de pareja?

Pues como la de todo el mundo, con nuestras peleas, alegrías y tristezas… Llevamos casados casi 20 años y hemos ido aprendiendo.

Ahora estamos dando un curso como matrimonio guía en un máster a parejas que se van a casar y seguimos aprendiendo. Pensamos que cómo no habremos tenido nosotros en nuestro momento este curso porque vas aprendiendo, escuchando y dándote cuenta de otras cosas muy importantes para la relación.

Con diez hijos en casa, ¿cómo encontrais momentos para dedicaros a vosotros dos?

Es complicado porque durante el día yo dedico horas a la empresa que tengo con otro socio, a los niños y la casa. Encargarse de todo no es fácil. Intentamos sacar tiempo por la noche, cuando acostamos a los niños más pequeños y los más mayores están a lo suyo. En ese momento tenemos lo que llamamos nuestra ‘happy hour’, que empieza cuando termino de preparar la cena y charlamos o vemos una serie.

¿Cómo repartís vuestras tareas?

Nos levantamos muy pronto para ponernos en marcha. Yo me encargo de preparar los desayunos y en muchas ocasiones recojo los cacharros que han quedado en la cocina del día anterior, de quitar o poner el lavavajillas. Mientras, Irene despierta a los más pequeños y prepara sus ropas. Cuando terminan de desayunar, pues otra vez me pongo a limpiar lo que han manchado y ya me preparo para ir a trabajar. Como estamos con entradas escalonadas en los coles me encargo de llevar a dos de mis hijos que entran a las 8.30 y es entonces cuando me voy a la oficina. Cuando salgo a las 14.00 horas, recojo a uno de mis hijos en el cole y como en casa con mi mujer y casi todos mis hijos. Luego son ellos los que se encargan de quitar la mesa. También intentamos tener un tiempo, aunque sean 10 minutos, para charlar o estar en el sofá un rato juntos. Posteriormente voy de nuevo a la oficina hasta las 18.30. Antes de que llegue a casa de nuevo por la tarde, Irene ya se ha encargado de los deberes con los niños, sobre todo porque yo soy más duro en estas tareas y prefieren a su madre. Así tenemos tiempo después para salir al parque un rato y que monten en los columpios, jueguen al futbol… Eso sí, los días que toca hacer la compra no vamos al parque.

«A los hijos se les quiere a todos por igual, lo que ocurre es que tienes afinidades distintas porque los son distintos aunque les hayas educado del mismo modo».

Irene nos confesó que tienes un ojo especial para saber cuándo va a estallar un conflicto en casa. ¿Cómo lo sabes y cómo consigues que los ánimos estén tranquilos?

La clave está en que he sido el mayor de 9 hermanos y he sido como un padrecito para ellos. Esto me ha enseñado a estar más alerta e intentar poner orden. Mi madre era más delicada y mi padre más severo. He cogido un poco de los dos y me inclino más en la serenidad. Antes de que se arme el follón intento poner orden.

¿Cómo lo logras?

Lo consigo porque, de momento, mis hijos me respetan. Cuando les doy una voz de alerta ellos respoden enseguida y respetan. Pero lo cierto es que no me puedo quejar de los hijos que tengo. Son muy buenos.

¿Educas entonces como viste a tus padres hacerlo o has incorporado formas nuevas de hacerlo?

La educación que me sale natural es la que he recibido de mis padres porque es la que conozco, pero es verdad que he ido incorporando muchas cosas que he aprendido de mi familia política, de mi mujer, de lo que leo, de los amigos… Ahora esta educación en positivo es la que intento tener.

¿Qué es lo que más te preocupa en tu rol de padre?

Lo que más me importa es que mis hijos sean buenas personas. Parece un cliché, pero quiero que también tengan fe en Dios, que es lo que a mí me ha ayudado. Es una propuesta, pero cada uno hará lo que quiera porque tienen libertad. Pero es un asunto que me preocupa más que los estudios o el trabajo en su futuro.

«A mí no me sueltan borderías por tener tantos hijos, desgraciadamente a mi mujer sí. Hay más respeto hacia el hombre»

¿Se quiere igual a todos los hijos?

Yo creo que sí. Lo que ocurre es que hay formas de tratar a los hijos que son diferentes. Tienes afinidades distintas porque los niños son distintos aunque les hayas educado del mismo modo, pero se les quiere igual. En mi casa yo también lo vi. Mi madre no hablaba igual con uno que con otro. Hoy me ocurre con mis hermanos; les quiero a todos igual, pero tengo más afinidad con unos que con otros.

¿Cómo os organizáis con vuestras finanzas?

Hemos aprendido durante los 20 años que llevamos juntos. Tenemos establecidos unos gastos mensuales, pero también unos límites; tanto para alimentación, tanto para gasolina… Yo me encargo un poco más de gestionarlo y lo hablo con Irene para equilibrar gastos. Pero, en definitiva, vamos al céntimo. Tanto es así que, por ejemplo, la compra la hago hasta en cuatro sitios diferentes: la comida fresca en un sitio, la comida de despensa en otro, para compras grandes de leche, bebida en otro…

Y la ropa, ¿la van heredando de unos hermanos a otros?

Cuando son pequeños sí pasan de mayores a pequeños porque cambian muy rápido de talla y la ropa está como nueva, pero de mayores ya la destrozan más y no es posible. La ropa de domingo y fiesta sí es más fácil también que pase de unos a otros. Aún así, vamos tirando de tiendas más económicas, de ropa al por mayor.

¿Qué tenéis pensado hacer estas vacaciones?

Tenemos una casa familiar en Huelva y solemos ir una o dos semanas y, además, dependiendo del año, a veces hacemos una escapada. Vamos en dos coches porque no cabemos todos en uno. Tenemos uno con 9 plazas y otro de cinco. Nos repartimos.

¿En algún momento pensaste que tendrías tantos hijos?

Es algo que no nos lo habíamos planteado. El hecho de haber nacido en una familia numerosa y seguir una vida de fe nos ha llevado a tener los hijos que tenemos. Los diez los hemos tenido sin plantearlo.

¿Te gustaría que tus hijos tuvieran también familia numerosa?

Que hagan lo que quieran. Me gustaría tener algún nieto, eso sí, pero no hay planteamiento.

¿Te han hecho críticas por el hecho de tener tantos hijos o crees que con los hombres no se atreven y solo critican a las mujeres?

Con un padre la gente tiene más respeto. Desgraciadamente es así. Borderías creo que no me han hecho nunca por la calle, pero a mi mujer sí. Quizá alguna vez por instagram me han dicho alguna del tipo ‘¿qué pasa que no tenéis tele?’. Hay diferencia de trato en este tema hacia la mujer que al hombre. Hay más respeto al hombre.

¿Qué opinas de que España tenga un índice de natalidad tan bajo?

Es una pena. La sociedad nos ha metido miedo. Se han lanzado mensajes de que disfrutemos de viajar, de la pareja… antes de tener hijos. Es una lástima porque te pierdes una de las mejores cosas que tiene la vida: tener un hijo, disfrutar de él y de tu matrimonio con él. Nos están haciendo una sociedad egoísta. Lo más bonito que hay es amar, eso incluye ser generoso y tener hijos. El amor que das siempre se devuelve. Desde que nacemos buscamos que nos quieran.

¿Cómo llevas el hecho de ver publicada parte de vuestra vida en instragram donde tenéis tantos seguidores, sobre todo por Irene?

El éxito en redes sociales no ha sido de la noche a la mañana, sino de manera muy progresiva y lo he llevado bien. Es nuestra forma de vivir. Nosotros somos felices y por qué no vamos a mostrarlo. Transmitimos el mensaje de que la gente no tenga miedo porque se puede vivir así, con muchos hijos, y sin temor a decir que tienes fe y que necesitas de Dios para que te ayude. Y esto ayuda a mucha gente. Recibo mensajes de personas a los que ayudo en su fe, en la vida con su familia, con sus hijos… Aunque pienso que nuestra familia es un desastre porque nos gritamos, nos tratamos mal… Hacemos lo mismo que cualquier familia pero elevado a más porque somos más. Vivir nuestra naturalidad les ha ayudado. Muchas personas nos cuentan sus problemas con su pareja, con sus hijos… Yo no soy profesional, pero tengo mi experiencia e intento ayudar. A nosotros, por estadística, nos van a pasar más cosas y vamos a encontrar más soluciones. Tenemos más información para abordar las distintas situaciones que afrontamos.

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