domingo, octubre 2, 2022
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Siete castillos de ensueño convertidos en hoteles de lujo

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  • Cap Rocat, Mallorca

    Imagen del restaurante La Fortaleza
    Imagen del restaurante La Fortaleza – © Cap Rocat

    Cap Enderrocat fue construida inicialmente para uso defensivo, pero nunca fue utilizada para tal fin. Hoy en día esta fortaleza es un hotel de lujo que ha sabido mimetizarse con el paisaje del Área Natural Protegida en la que se encuentra, la bahía de Palma. La renovación y adaptación de esta construcción para su uso actual fue un proyecto llevado a cabo por el estudio de Antonio Obrador, quienes tuvieron que cumplir con las estrictas regulaciones de este edificio declarado Bien de Interés Cultural y catalogado como Monumento Nacional.

    Casi todas sus habitaciones están situadas en las antiguas troneras de los cañones y cuentan con terraza privada para saborear sus increíbles atardeceres. Destacan sus suites, como la del Mar, que dispone de piscina y jardín privados, o las Centinelas, excavadas en la roca, en los puntos de vigilancia al borde de los acantilados del cabo. Sobre una de las murallas de la antigua fortaleza hay una espectacular piscina de agua salada en la que relajarse es todo un placer. Disponen de un spa, excavado también en la roca y sumergido a doce metros, en el que destaca su hammam, y de un restaurante, La Fortaleza, en el que conocer y disfrutar de lo esencial de las cocinas mediterránea y mallorquina. La estancia mínima es de tres noches y el precio para dos personas por tres noches va desde los 3.300 euros (1.100 euros la noche).

  • Castillo de Schönburg, Oberwesel (Alemania)

    Imagen del castillo de Schönburg
    Imagen del castillo de Schönburg – © Castillo Schönburg

    El castillo de Schönburg fue mencionado por primera vez en la historia entre los años 911 y 1166. Hasta el siglo XVII esta fortaleza tuvo una historia muy cambiante en la que hubo numerosas luchas familiares por su posesión. En 1689 fue quemado por soldados franceses y los dos siguientes siglos permaneció destruido hasta que Rhinelander, un estadounidense con ascendencia alemana, lo compró y decidió restaurarlo. Fue en 1957 cuando se instaló la familia Hüttl y decidió abrir un hotel con un maravilloso jardín para recuperar la gloria de tiempos pasados.

    Este romántico alojamiento, situado en el valle del Rin, ofrece 27 confortables habitaciones y suites decoradas de forma individual, algunas de ellas con vistas al río. Además, cuenta con un restaurante en el que degustar platos típicos con productos de la zona y un museo en la torre de la entrada, espacio que recoge más de 700 años de historia y que incluye un mirador. El precio por noche para dos personas va desde los 210 euros.

  • Thornbury Castle, Reino Unido

    Imagen de la Torre Suite Catalina de Aragón
    Imagen de la Torre Suite Catalina de Aragón – © Thornbury Castle

    El castillo de Thornbury, en el suroeste de Inglaterra, fue concebido y construido en 1511 por Edward Stafford, el único hombre que rivalizaba con la riqueza y el estatus del rey Enrique VIII, en un enorme terreno lleno de secuoyas y cedros al que se entra por un imponente portón. Después de que Stafford traicionara al rey y fuera ejecutado, este se adueñó del castillo y residió en él de forma temporal junto a su esposa, Ana Bolena. Desde entonces ha capeado el tumulto de la historia británica a lo largo de los siglos y ha permanecido abandonado durante 200 años hasta que finalmente fue restaurado. En 1966 fue comprado por el renombrado chef Kenneth Bell, quien estableció un restaurante y abrió un pequeño número de habitaciones. Tras pasar por varias cadenas hoteleras, en 2019 fue adquirido por un nuevo propietario que le dio el estatus del único hotel de lujo que mantiene la riqueza de su herencia Tudor.

    Disponen de 27 dormitorios que van desde habitaciones y suites que conservan detalles icónicos de la época y que cuentan con camas con dosel y tapices de seda, hasta la imponente Torre Suite Catalina de Aragón. Hay, también, un restaurante en el que utilizan productos que cultivan en su propio huerto, una bodega en la que hay una selección de 200 vinos y una biblioteca. Además, se puede disfrutar de la hora del té o solicitar un masaje en su sala de tratamientos. El precio por noche para dos personas va desde los 295 euros.

  • Castello di Velona Spa Resort & Winery, Italia

    Imagen del castillo hotel de Velona
    Imagen del castillo hotel de Velona – © Castello di Velona Spa Resort & Winery

    Ubicado en la cima de una colina con vistas a todo Val d’Orcia, en la Toscana, está el castillo de Velona, una fortaleza del siglo XI que domina un paisaje de olivos y viñedos que producen el conocido vino Brunello di Montalcino. La Atalaya permanece intacta desde entonces como un recordatorio de la antigua rivalidad entre Siena y Florencia, mientras que la parte trasera es de época bajomedieval. En el Renacimiento se convirtió en una villa residencial para después pasar varios siglos en el abandono hasta que en 1997 fue restaurado, conservando su estructura original, para convertirlo en un hotel de lujo.

    Sus habitaciones han sido diseñadas con dos conceptos diferentes. Por un lado, están las habitaciones monumentales, en las que hay mobiliario original de estilo castillo toscano, y por el otro están las habitaciones con vistas con estilo más contemporáneo, todas ellas con agua termal natural caliente en sus bañeras y con un patio privado. Las instalaciones incluyen un spa de 1.500 metros cuadrados, que cuenta con cinco salas de tratamiento, una zona húmeda con dos baños turcos, una sauna panorámica, una fuente de hielo y duchas emocionales, un gimnasio con equipamiento Technogym, tres restaurantes –Il Brunello, Settimo Senso y Dolce Vita Pool Restaurant– y una finca con cinco hectáreas de viñedos y su correspondiente bodega en la que producen el vino artesanal Brunello considerado uno de los 10 mejores de Montalcino. El precio por noche para dos personas va desde los 541 euros.

  • Ashford Castle, Irlanda

    Imagen aérea del castillo hotel de Ashford
    Imagen aérea del castillo hotel de Ashford – © Aervisions – Ashford Castle

    El castillo de Ashford fue fundado por la familia anglonormanda de Burgo tras derrotar a los nativos O’Connors de Connaught en el año 1228. Situada a orillas del lago Corrib, esta fortaleza medieval, que presenció diferentes batallas, pasó por varios propietarios a lo largo de los siglos hasta llegar, en 1852, a las manos de Sir Benjamin Lee Guinness y, posteriormente, a las de su hijo, quien ordenó su remodelación y le añadió el ala oeste de estilo victoriano. En 1939 la propiedad fue adquirida por el empresario Noel Huggard quien lo abrió, por primera vez, como un hotel de lujo y tras esto volvió a cambiar de dueños hasta convertirse en el alojamiento de máxima referencia que es hoy, un establecimiento que ha contado con huéspedes tan ilustres como el Príncipe de Gales y el presidente Ronald Reagan.

    El complejo tiene 83 habitaciones y suites que representan la elegancia y la delicadeza tradicionales y que han sido decoradas combinando las características originales del castillo con los últimos lujos modernos. Entre sus instalaciones destacan su spa, cuyos tratamientos se basan en prácticas curativas antiguas y holísticas y que incluye un hammam, una piscina de relajación y sala de vapor; el restaurante, cuyos platos se preparan con productos frescos de proximidad, incluso de sus jardines; sus bodegas, del siglo XVI, o su bar, The Prince of Wales, en el que se sirven cócteles artesanales. El gran terreno en el que se ubica –350 acres– brinda la oportunidad a sus clientes de disfrutar de una amplia propuesta de actividades como cetrería, pesca, golf, kayak o paseos a caballo. El precio por noche para dos personas va desde los 3.500 euros.

  • Château de La Bourdaisière, Francia

    Imagen del castillo-hotel de La Bourdaisière
    Imagen del castillo-hotel de La Bourdaisière – © Château de La Bourdaisière

    El château de La Bourdaisière, en el Valle del Loira, es una construcción cuyos orígenes se remontan al siglo XIII, momento desde el que fue cambiando de manos hasta llegar, en el siglo XVIII, al duque de Choiseul, quien decidió destruirlo. En 1794 fue adquirido por el barón Angellier, quien lo reconstruyó en estilo neorrenacentista. En 1945 fue una escuela militar, y en 1959 lo adquirió el estado para construir una casa de retiro. Parcialmente protegido como monumento histórico desde 1947, el castillo fue comprado por el Príncipe de Broglie en la década de 1990. Tras una ardua reconstrucción lo abrió como un hotel y en su jardín decidió crear un huerto basado en especies raras de tomates en el que hay plantados más de 600 tipos.

    El hotel dispone de 29 habitaciones y apartamentos, todos bautizados con nombres de personajes famosos en la historia del castillo o de Touraine, decorados con telas de la firma Braquenié de Pierre Frey y con vistas al parque. Disponen, también, de un restaurante, una sala del té y lo más original y llamativo: el Tomato Bar, espacio en el que se sirven delicias de la huerta preparadas según la inspiración del chef y, por supuesto, diferentes zumos de tomate. Los precios por noche van desde los 110 euros.

  • Inverlochy Castle, Escocia

    Imagen del castillo-hotel de Inverlochy
    Imagen del castillo-hotel de Inverlochy – © Inverlochy Castle

    Situado a las afueras de Fort William, en plenas Highlands, está Inverlochy Castle, un alojamiento de puro lujo que permite al viajero sentirse como un auténtico rey en un área rica en increíbles paisajes e historia. Esta construcción fue levantada, en 1863, por James Scarlett, primer Lord Abinger, en las cercanías de las ruinas de la fortaleza original de Inverlochy del siglo XIII. Fue una residencia privada durante más de 100 años y en 1969 pasó a ser un hotel de primer nivel. Aquí se alojó, en 1873, la reina Victoria de Inglaterra, y su estancia fue tan confortable que lo describió así: «Nunca vi un lugar más encantador o más romántico que este».

    El alojamiento dispone de 17 habitaciones y suites, cada una de ellas con un diseño y carácter único y con espectaculares vistas a los terrenos y el lago privado. Además, sus camas están vestidas con lujosas sábanas de algodón egipcio Peter Reed de 400 hilos. Cuentan, también, con un restaurante que ofrece, en tres comedores decorados con muebles de época y obsequios del Rey de Noruega, una carta basada en la cocina británica moderna con influencias francesas. Aquellos que lo deseen pueden completar su estancia con una de las muchas actividades que proponen para disfrutar en su finca o en las áreas colindantes como son caza, pesca, rutas a caballo o senderismo. El precio por noche para dos personas va desde los 675 euros.

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