lunes, noviembre 28, 2022
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un móvil impresionante con un software que se puede mejorar

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Se trata, sin duda alguna, de uno de los terminales más ambiciosos jamás fabricados por Samsung. Uno que se sale de lo que es habitual en la familia ‘S’ de la compañía y que resucita, además, una de las apuestas más exclusivas de Samsung: la de los Galaxy Note, que venían equipados con un lápiz óptico que permite darle nuevos usos a un teléfono. La gama Note ha muerto, es cierto, pero el nuevo S 22 Ultra recupera su espíritu, y también muchas de sus características, empezando por el diseño y terminando con el S Pen integrado en la carcasa.

A diferencia de los Galaxy S22 y S 22+, los bordes redondeados han desaparecido en el modelo Ultra.

Los ángulos y las esquinas, como en los antiguos Note, marcan un diseño gobernado por líneas rectas. El terminal tiene un agarre agradable, se percibe al tacto como algo sólido y bien construido pero su gran tamaño, 163,3 x 77,9 x 8,9 milímetros, y su peso, 227 gramos, hacen del todo imposible utilizarlo con una sola mano.

Evidentemente, si extraemos el lápiz, necesitaremos las dos manos para manejar el teléfono. La cuestión es que incluso con el S Pen bien guardado, nuestro dedo pulgar no llega más que hasta la mitad de la pantalla, impidiendo ejecutar la mayoría de las funciones. Se hace imperativo, pues, sujetarlo con una mano y manejarlo con la otra, algo que sin duda llevará a más de un usuario a pensarse muy bien si es ese, y no otro, el terminal que realmente necesita.

Dicho lo cual, si hubiera que resumir el análisis del S 22 Ultra en una sola frase, sería la siguiente: un hardware impresionante y un software que se puede mejorar.

Una pantalla de excepción

La pantalla, por ejemplo, es digna de destacar tanto por su resolución como por sus prestaciones. Se trata de un panel de 6,8 pulgadas AMOLED con tecnología LTPO (Óxido Policristalino de Baja Temperatura), capaz de manejar automáticamente la tasa de refresco, dejándola en apenas un Hz en las imágenes fijas y subiéndola después, según se necesite en las imágenes con movimiento, hasta los 120 Hz. Una función que regula, pues, el consumo de energía sin que el usuario tenga que intervenir. La resolución, QUAD HD+, es de 3.080 x 1.440, el refresco táctil es de 240 Hz en modo juego y el brillo, que alcanza los 1.750 nits, es el mayor que existe entre todas las pantallas del mercado. La pantalla del teléfono se ve perfectamente incluso bajo la iluminación directa del sol. Estamos, sin duda, ante una de las mejores pantallas nunca hechas para un teléfono móvil.

Gran calidad fotográfica

En cuanto a las cámaras, Samsung ha optado por repetir la configuración que ya vimos en los anteriores Galaxy S 21. Así, en la parte trasera nos encontramos con una cuádruple cámara que, esta vez, no está integrada en un módulo, sino directamente en la carcasa del teléfono (otro toque estético que recuerda a los Note). El sensor principal es de 108 megapíxeles, igual que en la generación anterior, aunque Samsung asegura que es más luminoso y rápido, algo que, desde luego, no se aprecia en un uso normal del teléfono. Le acompañan un ultra gran angular de 12 megapíxeles y dos teleobjetivos de 10 megapíxeles.

Las fotografías, pues, tienen la calidad a la que ya estábamos acostumbrados en los S 21, es decir, realmente buena. Los dos telefotos permiten un zoom de 10x, y hay que admitir que el procesado de las imágenes es excepcional con esta ampliación. Podemos llegar hasta un zoom de 100x, es cierto, pero ahí, incluso si tenemos el pulso suficiente como para que el teléfono no se mueva ni un milímetro, perderemos mucho detalle y obtendremos imágenes empastadas. De noche, los resultados son, también, realmente buenos, aunque al aplicar el zoom las fotografías pierden calidad y detalle.

La cámara frontal, de 40 megapíxeles, brinda una calidad que puede compararse a la de la cámara principal, incluso en el HDR. De modo que ya no es un simple complemento, sino una cámara más con todas las prestaciones que se necesitan para obtener imágenes de gran calidad.

En vídeo, volvemos a tener la posibilidad de grabar en calidad 8K, aunque si decidimos hacerlo perderemos la estabilización, que sí funciona a la perfección en los vídeos en 4K. También podemos grabar vídeos con los dos teleobjetivos, y cabe señalar que aguantan perfectamente la ampliación x10.

Luces y sombras en el procesador

En cuanto al procesador, Samsung ha optado por su propio Exynos 2200, capaz de rendir hasta 2,8 GHz, y que en esta ocasión viene acompañado por una GPU de AMD que he dado mucho que hablar, ya que está inspirada directamente en las que utilizan las últimas generaciones de consolas de videojuegos (la PS5 y la XBox series S/X). Fabricada conjuntamente por Samsung y AMD, su principal característica es el ‘raytracing’, o trazado de rayos, un sistema de renderización que permite generar imágenes realistas en 2D pero que conservan la profundidad y las características de los objetos tridimensionales. Se trataba, pues, de llevar por primera vez a los juegos de un smartphone ciertas capacidades de las videoconsolas. Lamentablemente, y a pesar de las enormes expectativas, hay que decir que el resultado, aunque bueno, no es percibido por el jugador como un gran salto cualitativo. Es más, el rendimiento en los juegos más exigentes resulta ampliamente superado por otros chips de la competencia, como es el caso del A15 Bionic de Apple.

Otro ejemplo de que ‘algo’ no termina de marchar bien en el procesador es el excesivo tiempo que le lleva abrir determinadas aplicaciones. Lo que nos hace pensar si no estaremos ante una limitación de potencia causada por el propio chip. Como se sabe, Samsung acaba de ser protagonista de un nuevo escándalo al demostrarse que limitaba automáticamente la potencia de sus procesadores en miles de aplicaciones para reducir el consumo y evitar el sobrecalentamiento de los terminales. Una práctica conocida como ‘throttling’ y que, curiosamente, no afecta a las apps con las que se mide el rendimiento de los teléfonos, lo que podría llevar a engaño a los consumidores.

Ante la avalancha de protestas, Samsung ha prometido una actualización de software que elimine ese automatismo y deje en manos de cada usuario el control del rendimiento en las aplicaciones y juegos. Algo que, a día de hoy, está aún por llegar.

Una batería excelente

En el apartado de batería encontramos una de 5.000 miliamperios que, junto a las mejoras de consumo de la pantalla, resulta más que suficiente para estar un día completo utilizando el teléfono. Sin embargo, y a pesar de las novedades que presenta, en este apartado tampoco se aprecian mejoras con respecto a los anteriores Galaxy S21. En las pruebas llevadas a cabo por ABC, el uso intensivo de la pantalla (cámara, vídeos y juegos) dió para casi siete horas ininterrumpidas, incluso algo menos de lo conseguido con los terminales de la generación anterior. Probablemente estos números se incrementarán con próximas actualizaciones.

La carga rápida, de 45W, permite reponer totalmente la energía del teléfono en algo más de una hora. No está mal, pero cabe señalar que existen sistemas de carga rápida mucho más veloces, y que no habría estado de más incorporar alguno de ellos a un smartphone que está por encima de los 1.200 euros.

Lápiz óptico, la gran apuesta

A la hora de usar el S 22 Ultra, desde luego, el aspecto más destacado es el lápiz óptico. Aquí Samsung se ha esmerado al máximo, y su nuevo S Pen es el más rápido y fiable hasta ahora. El uso resulta sencillo y podemos llevar a cabo fácilmente numerosas tareas, desde crear notas escritas a mano a seleccionar áreas concretas de la pantalla para recortarlas y usarlas en otra parte, escribir directamente en pantalla, traducir textos, hacer dibujos e incluso mensajes animados. Toda una serie de posibilidades que ‘enganchan’ al usuario y hacen que sea fácil acostumbrarse al uso del lápiz. Una vez descubierto, resulta difícil prescindir de él.

A modo de resumen, estamos ante un auténtico ‘rey’ de la gama alta, con una construcción impecable, un diseño acertado, una pantalla sobresaliente y posibilidades de uso exclusivas gracias al S Pen. La autonomía y el rendimiento, siendo muy buenos, podrían ser bastante mejores en un teléfono tan caro. Las capacidades fotográficas se mantienen sin grandes cambios y la batería, así como el rendimiento general del teléfono, son susceptibles de mejoras.

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